Vivimos alejados el uno del otro, hace tiempo que deseamos conocernos y pasar unos días juntos. Nos apetece pasear, hablar, compartir buenas comidas y disfrutar del sexo juntos a sabiendas de que con ello traicionaremos a terceras personas.
Así que decidimos encontrarnos en un punto neutral, allí donde no nos conozca nadie y concretamos que nuestro escondite será una isla turisticamente conocida.
Mi vuelo llega antes del tuyo, te espero ante la puerta de llegadas cual enamorado espera ansioso a su amada. Tras una tensa espera se abre la puerta y diviso tu pelo rizado, tus marrones ojos de interesante y pícara mirada. Te acercas y te quedas a un centímetro de mi boca, es entonces donde un cosquilleo se apodera de mi cuerpo, por fin te puedo sentir en las distancias cortas como tanto he deseado y te beso profundamente, haciéndote sentir esa gran frase que dice que “con un beso sabrás todo lo que he callado”.
Ese recibimiento hace prever como serán los días que pasaremos juntos.
Ya en la habitación del hotel, te abrazo por la espalda y empiezo a besarte suavemente el cuello por ambos lados, por la nuca… mientras te voy desabrochando poco a poco la blusa y mis manos rodean tus pechos a través de tu sujetador con suavidad pero a la vez dando a entender el ansia que tengo por sentirlos al 100% piel contra piel.
Sin darte la vuelta te dejas llevar entregada a mis manos y te acabo de quitar la blusa, desabrocho el sujetador, aflojo tu corta falta que cae a tus tobillos sin más trabajo y puedo verte en cuerpo entero solo con un precioso tanga negro semitransparente y eres más bella de lo que podía imaginarme.
Te tumbo en la cama, boca abajo y te hago un masaje con aceite relajante. Hacerte el masaje y oír tus gemidos de placer por la relajación, me excita y se me tensa el pantalón. Te doy la vuelta te tapo los ojos y tras besarte profundamente mis labios bajan hasta tus pechos, donde me recreo. Los beso, los lamo, rodeo tus pezones con la punta de la lengua muy lentamente, los mordisqueo y te estremeces por el placer, tras todo eso como todavía tengo aceite de masaje en las manos, te hago un suave masaje en ellos y me excito mucho más.
Mis labios siguen bajando y beso tu entrepierna aún con el tanga puesto, siento el calor de tu humedad, te quito el tanga y te deleito con una sesión de sexo oral que dura una hora, donde te provoco sendos orgasmos que me haces saber con gemidos, gritos y peticiones de más y más.
Sigues con los ojos vendados pero no me parece suficiente y decido atarte las manos por las muñecas y colocarte a 4 patas sobre el suelo enmoquetado. Tu sexo está muy muy húmedo y vuelvo a hacerte más oral pero solo un poco para dejarte con las ganas y es entonces cuando me desvisto, con mi duro miembro te recorro la espalda tensando tu espera hasta que llego a ese paraíso que tanto he soñado en adentrarme y te penetro con ganas la primera vez, hasta el fondo para oír como gritas de placer. Luego te hago pequeñas entradas, suaves, hasta que provoco tu perdida de nervios pidiéndome que te posea del todo y es entonces cuando practicamos intenso sexo primero en la postura en la que estás y luego probamos diferentes variantes pero siempre siendo yo quien me muevo y tu con los ojos tapados y las muñecas atadas.
El sexo contigo es maravilloso y el resto de la semana lo dedicamos a conocer la isla, tener sexo rápido y fugaz en algún lavabo público o probador de tienda dado que nuestra excitación y ganas son constantes, y decidimos que cada noche iremos a una cala diferente para hacer al amor bajo la luz de la luna recorriendo toda la isla.
P.D. Todo deseo estancado es un veneno.
Apreciado Sr. López,
ResponderEliminarAcabo de descubrir su blog. Fué a traves de un hombre especial en mi vida que desata mi mente, mi deseo y mis sentidos del mismo modo en el que lo hacen sus relatos.
Me fascina su forma de escribir y de entender el sexo. Espero con impaciencia contenida su próxima publicación.
Su, desde hoy, fiel admiradora.
Ayla30