viernes, 17 de septiembre de 2010

El Ascensor

Tu y yo en un ascensor.
No puedo más, llevo toda la tarde caliente como una plancha.
Te rodeo en una esquina de la cabina mientras esta va subiendo y te sobo, te meto mano y consigo ponerte como yo estoy puesto.
Cuando el ascensor se detiene, con voz agitada me preguntas si lo quiero hacer ahí mismo y mi respuesta es darte la vuelta abrir tus pantalones y arrastrarlos hasta tus tobillos junto a tus inocentes braguitas.
Te inclino un poco más, toco tu sexo para comprobar como de húmeda estás y sentir el chorreo denso entre mis dedos me pone más duro todavía.
Sin más tardar y tu recordándome que nos pueden pillar, te penetro suave y te pregunto si es eso lo que querías... me ruegas que ahora no pare. Empiezo a follarte con ganas y fuerza, al ritmo de tus gemidos que hoy suenan más fuertes que nunca. Me pone a mil que me digas que esa situación te da un morbazo terrible.
El acto es breve dado que la situación lo requiere y en poco tiempo noto que un orgasmo me recorre todo el cuerpo y me acabo corriendo en tus nalgas para rematar mi excitación.

Ahora toca limpiarse, vestirse torpemente y mirarnos sutilmente conscientes de lo que acabamos de hacer. Nos ha encantado y nos besamos fuertemente antes de entrar en casa.

Esto es una fantasía, cualquier símil con la realidad es pura coincidencia.

P.D. Si vas a hacer algo relacionado con el sexo, debería ser cuanto menos genuinamente perverso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario